10 de noviembre de 2008

Abarca

Mañana fue el día en que viste los engendros alienados corriendo por los árboles de piedra anegadra, o viste quizás un trunco maziso, matanza en la ladera de tu costado alienado. No pudieron abandonar el lecho de fiestas en carnes matriarcales usurparon sus deseos, y cómo a contra luz desfiguraban sus siluetas entregados al movimiento libre de la discordia. Oh, no te quejes, después de las leches divinas fuimos hombres; deshace el atónito griito de escape hacia paraje nunca desolado por vuestros temores.

Aluniza en contorneada figura y ten piedad de los enojados cielos ardientes, desestructura las fibras, la entidad de lo ínfimo tendiendo al infinito.

Acercándose al fin se volatiliza en etéreo estado fractalizado, pendido en Abarca, lugar Prismático de todo Estímulo. Mínimo creciente influencia marejadas internas, como gotas en un charco, rico en vitalidad, nerviótico impulsado quejidos de animales incrustados en comodidad fraudulenta, maniatizadas músicas, junta paz en los bolsillos para devolver la entrega del sueño, hacia el cansancio eterno.

Misericordia escupía el piojoso perro entablado en la crucifixión de una latitud que no fuera monopolizada durante parpadeos miles hacia futuros hastiados de nubes coloríficas y no horroríficas nubes hongo, pudiendo mejor sería por gargantas de hojalata siempre secas, nunca hastiadas.

Y Profeta fue inyectada en la vena de Silencio, donde éste lo sostuvo hasta dilucidar cómo eyacular la próxima vez.

1 comentario:

  1. el invento del movimiento
    sincronismo de lejanos reflejos, espejos de gustos y deslices
    aun cuando soltar un buen mov y miento.


    me siga costando algo que no me cuesta.

    ResponderBorrar